Perpleja, me dijo, que me veía perpleja frente a la situación. 

No nos vamos a desconocer así. O sí. 

¿Qué otra cosa podía atravesarme más que la perplejidad? 

Mirando un punto fijo en la habitación, cada vez que la película se reproduce en el cine de mi mente, se interrumpe el video abruptamente y entonces ¿qué?

¿Cuántas momentos de absoluta confusión podemos tener en la vida? Como si faltara la pieza del rompecabezas que hace que la imagen tenga sentido. Bah, no como si faltara de perdida sino como si no existiera. Como algo inconcebible. 

Como cuando un personaje querido de un libro muere de repente. Cuando murió Dumbledore esas dos palabras no tenían sentido para mi, no existía la remota posibilidad de que eso sucediera. Recuerdo estar leyendo y levantar los ojos de las letras impresas sin comprender. Con total escepticismo, Dumbledore no podía morir. De ninguna manera. Jk no nos haría eso (spoiler: hizo cosas peores). Al final, unas páginas después la perplejidad dio paso al dolor. 

Pues en los vínculos humanos quizás nos movamos de la perplejidad al dolor, de la confusión al enojo, de la perplejidad a la superación, yendo y viniendo una y otra vez. 

La perplejidad y la confusión. ¿Quién sos? Qué clase de persona tan radicalmente distinta a la que decías ser? Oh si, sinceridad. Pues y qué pasó? Como ir caminando por un sendero, subir una pendiente y descubrir... la nada. El vacío. ¿Pero acá no había algo? Y las preguntas, como el humo que compraste, flotan en el aire.

El enojo, como respuesta a la misma perplejidad. Visceral. Mmh, quizás en literatura a la evitación la llamen cobardía. Ninguna casa de Hogwarts se caracteriza por eso. Has sido expulsada del mundo mágico. 

Y finalmente, antes de volver a empezar el loop, el dolor. ¿Acá había algo o eran castillos de arena en la playa? ¿No había algo de valor para, al menos, respetar? ¿Acaso no merecía el derecho a la palabra? Evidentemente no. 

But: My loneliness ain't killing me no more.

Entradas populares de este blog

Alerta naranja

Una mañana con demasiado café